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Sostenibilidad y reciclado en el sector del acero

Desde medios de transporte, pasando por aparatos eléctricos hasta llegar a maquinaria o cableado. El acero está presente en innumerables aspectos de nuestra vida diaria y una vez extinguido su uso como tal, la versatilidad de este metal facilita su uso en otras vidas.

Una vez convertido en chatarra y desechada en los lugares específicos para ello como vertederos, incineradoras o plantas de compostaje, este metal puede adquirir nuevos usos ahorrando costes de producción que otro tipo de metales no permite y lo que es más importante, contribuyendo al medio ambiente por la reducción en la emisiones de gases.

Además, las propiedades magnéticas del acero hacen que sea fácilmente separable de otros residuos mediante imanes. Las vías de recolección de este material pasan por la recogida a pie de calle, la separación por imanes en vertederos o bien en los centros de transferencia y las recogidas selectivas.

También los datos están a su favor. Según estadísticas del IISI (International Iron and Steel Institute), el acero es el material más reciclado del planeta: aproximadamente el 34% se reutiliza y las estimaciones apuntan a que si se sustituyera el hierro por chatarra, se podría ahorrar hasta el 76% de la energía utilizada normalmente. Esto es una evidencia de que el acero es uno de los metales más utilizados y reciclados en el mundo.

Integralia incide en que la apuesta por el acero es una acertada elección debido ya no solo a que es el material más fácil y barato de recolectar sino porque, según datos de la patronal sectorial Unesid, por cada tonelada de acero que se recicla la industria siderúrgica se ahorra cerca de una tonelada y media de mineral de hierro, un 85% de agua, un 80% de energía y un 95% de carbón y todas sus correspondientes emisiones asociadas.